martes, 29 de abril de 2014

Días Así....

Hay días – o noches- en las que en medio del ruido de la gente, del mundo, de afuera, aparece un silencio profundo que hace que uno se encuentre consigo mismo. Hoy, acompañada solamente de la música, salieron miles de pensamientos a flote, hoy cuando está a punto de terminarse otro semestre, cuando ya han pasado casi cuatro años de haber llegado a Bogotá con sueños, objetivos y metas por cumplir; cuando estoy a punto de llegar al noveno semestre (sí, n o v e n o. Por Dios, a qué hora pasó esto); después de tantas vivencias, tantos cambios, tantos pensamientos….


En este momento me asaltan muchas dudas y también un poco de miedo. ¿Qué vendrá ahora? Sé que falta mucho, muchísimo camino por recorrer, muchas etapas por vivir pero es inevitable preguntarse quién, cómo y/o qué estaré haciendo en un futuro. Pero al mismo tiempo, pienso en que no hay que atormentarse con algo inevitable, que se trata – más bien- de hacer las cosas lo mejor que pueda, de hacer todo el esfuerzo y dar todo el potencial posible en cada una de las cosas que haga, porque eso, tarde o temprano se verá recompensado.

Imagen tomada de www.somosfans.com
Y para esos días, en los que uno necesita exorcizar pensamientos negativos y llenarse de buena actitud, debe escuchar "These Days" de Foo Fighters, subirle el volumen a su iPod, a su reproductor mp3, a su radio, a su celular o donde sea que usted reproduzca esa canción y dejar que la música haga su magia... https://www.youtube.com/watch?v=YDVAQI-4lto 

viernes, 4 de mayo de 2012

CARPE DIEM


Película: La Sociedad de los poetas muertos
Imagen tomada de:  www.listal.com
Hace poco más de un mes, en una de mis clases favoritas hasta ahora, tuve la oportunidad de ver y especialmente vivir una película llamada "La Sociedad de los poetas muertos". Protagonizada por Robin Williams de la cual aprendí mucho y donde se trataba algo hasta el momento desconocido para mí y que me causó gran curiosidad. 

Es así, como llegué a comprender que casi siempre estamos pensando en lo que hubiera podido ser, en qué hubiera pasado sí y no nos damos cuenta que el tiempo no se devuelve, que las oportunidades vienen una vez y no regresan, que en lugar de estar lamentándonos todo el tiempo, debemos gozar cada instante, de los pequeños detalles, sonreír, hablar, caminar, deleitarse con el viento, el sol, la lluvia en la cara y las manos, de no perder la oportunidad de sentir con el corazón, es ahí donde está nuestro Carpe Diem.

Es cierto que debemos encaminar nuestro futuro, pero no hay que atormentarse con él, sólo hay que buscar el equilibrio, hay que disfrutar. Desafortunada o afortunadamente -no lo sé- la vida es incierta, hoy estamos aquí, quizás mañana no, así que nuestro deber es aprovechar al máximo lo que tenemos, que nuestros días no transcurran ni se queden en lo vano y lo efímero, sino en lo real, lo honesto, lo verdadero, donde lo único por hacer es mostrar nuestra esencia, simplemente ser, vivir; porque tristemente, muchos aparentamos hacerlo, pero los prejuicios, las ataduras –generalmente imaginarias- no nos dejan, nos retienen en lo vacío, lo poco y sin embargo, a pesar de que nos damos cuenta no hacemos nada por cambiarlo o dejarlo.

En nuestro caso, creo que hay algo que nos favorece aún más, somos jóvenes con capacidad de discernimiento y con la suficiente libertad como para poder asumir decisiones y responsabilidades propias de esta edad, como dice el adagio popular “el que no arriesga, no gana” y debemos arriesgarnos, lanzarnos a la vida, porque a lo mejor nosotros podemos ser esa posibilidad, ese uno en un millón, nada en la vida está garantizado pero tampoco completamente negado, por eso debemos concentrarnos en vivir, soñar, sentir y hacer las cosas con el alma y el corazón, pues de esa manera, sabremos lo que realmente queremos, procurando siempre que el cuerpo no sea la cárcel del espíritu.

La vida es eso: VIDA, es nuestra y sólo nosotros decidimos de qué forma vivirla y nadie más puede decirnos qué hacer o cómo actuar, cada uno tiene su propia historia con sus altos y sus bajos, con su inicio, nudo y desenlace y solamente conociéndonos y escuchándonos a nosotros mismos sabremos cómo proceder frente a esta o aquella situación. No esperemos a que el tiempo se nos agote y nos absorba para decir lo que nos hubiera gustado hacer, simplemente de forma responsable y precisa tomemos cada oportunidad que se nos presenta día a día, desde la más pequeña a la más importante.

Sin embargo, para lograrlo se requiere de un proceso, no es algo que logremos hacer de un día para otro, porque permanentemente estará eso que no nos quiere soltar, pero hay que confiar en que sí podemos hacerlo, si lo queremos así será y para ello, se hace necesario que constantemente tengamos presente que hay que aprovechar el día, que en nuestra vida siempre debe haber un Carpe Diem.